¿Tu dinero se acaba antes que la quincena? Tenemos algunas recomendaciones para ti. [Argentarium]

Muchas personas tienen salarios muy reducidos y gastos básicos proporcionales a su ingreso demasiado altos. Estamos conscientes de que en los casos de personas con elevado nivel de precariedad los números, definitivamente, no dan. Sin embargo, con mucha frecuencia estamos ante un problema más de disciplina que de escasez de recursos. Es para quienes están en esta situación hacen sentido estos consejos.

Haga un diagnóstico de su situación.

Antes de definir esta planificación, debe identificar las causas que le llevan a quedarse sin dinero. En general, estas suelen ser las razones principales: ingresos insuficientes con respecto a nuestros compromisos fijos o la incursión frecuente en excesos que se reflejan en el bolsillo. Podemos vernos afectados por una de estas razones o por ambas.

Busca por dónde recortar gastos.

Hay gastos que son básicos y otros que no, debe saber diferenciarlos. Tal vez puede cambiarse a un plan de televisión por cable más económico, por ejemplo, o preparar la comida en casa en lugar de visitar restaurantes con tanta frecuencia. Aquí no se puede aplicar mejor receta que la sugerida con aquel viejo refrán: “Hay que arroparse hasta donde la sabana alcance”.

Aumentando tus ingresos.

La otra vía para superar este problema es aumentando los ingresos, que generalmente es difícil, pero no imposible. Incluso si logramos identificar fuentes de ingresos extra, es buena idea detectar y erradicar gastos innecesarios.

Se disciplinado

Si, tras hacer el diagnóstico, descubre que su situación está más asociada a una falta de rigor en la administración, reconocerlo es el primer paso para emprender el plan de acción. Sabrá que se trata de esta opción si constantemente viola su presupuesto por hacer gastos extraordinarios, sobre todo cuando son por razones evitables o predecibles, como hacer regalos costosos, cometer excesos en las visitas al supermercado, al centro comercial, a un restaurante… O ser reincidente comprometiendo el presupuesto desde la comodidad del hogar: pedir por internet moldes para freír huevos con forma redonda, los cuchillos especiales para cortar lechuga o un pastel plástico para hacerle bromas a sus amigos u otras “chulerías” de esa índole que podemos posponer o evitar. Ojo: no decimos que está mal gastar en placeres, pero este debe ser un gasto planificado y llevado a cabo sin comprometer lo básico, como la alimentación o el pasaje de ir a trabajar.

Hacer o reestructurar nuestro presupuesto.

En esta herramienta debemos incorporar los ajustes que nos permitirán llegar a fin de mes. Habiendo identificado fuentes de recortes y considerado los aspectos indicados previamente, debemos disponernos a hacer un presupuesto detallado, en el que distribuyamos nuestro ingreso con un sentido de prioridad. En la base de la pirámide estarán los gastos fijos básicos (alimentación, transporte, servicios de agua, luz, pago de deudas, etc.); luego los gastos fijos negociables (televisión por cable, suscripciones a servicios de entretenimiento online, etc.); posteriormente identifique un monto que pueda ahorrar; y, finalmente, los lujos y placeres.

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